Oporto: la decadencia que sienta bien

Oporto: la decadencia que sienta bien

Hay lugares que destacan por sus monumentos, y otros que lo hacen por su situación geográfica y orografía. En Oporto, con un casco histórico Patrimonio de la Humanidad y situado en la desembocadura del río Duero, ambas circunstancias se dan la mano para ofrecernos una de las ciudades más bonitas de Europa. Ahí es nada.

A pesar de tener un área metropolitana con más de dos millones de personas, para el turista el interés principal está en la vieja ciudad portuaria, que se recorre sin problema caminando, y acumula lugares de interés cultural, histórico y gastronómico. Por lo tanto, ideal para una escapada de fin de semana.

 

Recorrerla...mejor a pie

En Oporto, dejarse llevar y callejear es obligatorio para empaparse del ambiente de saudade que lo impregna todo. Si buscamos un buen punto de partida para nuestro recorrido, podemos comenzar admirando la mezcla de estilos de la Sé (Catedral) y su Claustro, para después detenernos en la próxima Estación de tren de São Bento, edificada sobre un antiguo convento en el s. XIX y decorada con más de 20.000 azulejos. Al salir, a través de la rua Santa Caterina y su ambiente comercial  (con parada obligatoria en el histórico Café Majestic), cruzaremos la Avenida dos Aliados y la Praça da Liberdade, la más bonita de la ciudad, hasta la Torre dos Clerigos, uno de los monumentos más emblemáticos.

Una curiosidad: aunque aborrezcamos los McDonalds, es de justicia reseñar que en Oporto está una de sus franquicias más bonitas, ubicada en un antiguo café art-decó de 1936, y cuya entrada vigila un gran águila imperial de bronce.

La Torre ofrece unas bonitas vistas...después de subir más de 200 escalones, eso sí. A sus pies, la "Casa Oriental", antiguo comercio donde dicen que está a la venta el mejor bacalhau de todo Porto. También próxima está la Livraria Lello e Irmão, una de las más bellas del mundo, y tomada como inspiración por J. K. Rowling para Harry Potter. La visita es libre, pero desgraciadamente no está permitido tomar fotografías. 

Desde allí, solo queda descender a través del antiguo mercado Ferreira Borges y la bolsa de valores, para alcanzar por fin la Ribeira, paseo fluvial junto al Duero, y disfrutar del majestuoso puente de D. Luis I, el auténtico icono de la ciudad. Falsamente atribuido a Eiffel, conecta el casco histórico de Oporto con Vila Nova de Gaia, donde se encuentran las más afamadas bodegas de vino dulce portugués. Son visitables, con entradas en torno a los 5€ que suelen incluir cata. Si se tiene interés, desde aquí parten algunos mini-cruceros que emulan el antiguo recorrido que hacia el vino a través del Duero a bordo de los rabelos, con distinta duración y precio. Vila Nova, repleta de restaurantes, invita a pasar allí una mañana, visitando por ejemplo la bodega de Sandeman con su icónica silueta, para comer después, sin prisa, disfrutando de las vistas de Oporto y el río. 

Por último, y de vuelta a Oporto, recomendamos cruzar el puente Luis I por su parte superior, y disfrutar de las vistas desde el mirador a casi 50 metros de altura. Para subir, mejor callejear por detrás de las bodegas, y no pagar el impuesto revolucionario del teleférico, demasiado caro para su corto recorrido.

Qué hacer

  • Gastronomía: Para probar las francesinhas, el típico bocadillo portuense servido en pan de molde, uno de los mejores lugares es el Café Santiago. Mucho ojo, es más que hipercalórico: hasta 1.300 calorias. Como en todo el país, se puede comer buen pescado a buen precio. En la zona de la Ribeira hay restaurantes para todos los gustos y bolsillos, a nosotros nos encanta la Bodega S. Nicolau, menos turístico y con excelentes petiscos, sardinas y bacalao. También es muy recomendable acercarse a Matosinhos, apenas a kilómetros y accesible en metro, donde los restaurantes sacan a la calle las barbacoas y cocinan el pescado a la vista.
  • Arte y arquitectura: Si no fuera suficiente con tener dos portuenses premios Pritzker (Alvaro Siza y Souto de Moura), los aficionados a la arquitectura contemporánea pueden disfrutar también de la Casa da Música diseñada por Koolhaas. Destaca también el Museo de Serralves, que acoge el Museo de Arte Contemporáneo de Oporto, y sus jardines; en los alrededores, la Piscina des Marés en Matosinhos y la Casa de Chá da Boa Nova, que alberga actualmente un restaurante. Cerca de la Torre dos Clerigos, otro lugar destacado es el Jardim de João Chagas, donde se exponen obras del madrileño Juan Muñoz. 
  • Otros puntos de interés:
    • Los amantes de los mercados, pueden acercarse al centenario Mercado de Bolhao. Durante el mes, se suceden los mercados de artesanía y antiguedades, lo mejor es consultar las fechas en el portal de turismo local
    • Las mejores vistas. Oporto dispone de distintos lugares, complementarios, para poder hacerse una idea más apropiada de su orografía: desde los jardines del Palacio de Cristal veremos correr hacia el mar los sinuosos meandros del Duero y también la Ribeira y el puente de Luis I. Precisamente desde la parte superior de éste, en la orilla de Vila Nova, un mirador nos permite observar la parte más urbana del recorrido. 
    • Además del ya reseñado Café Majestic, también merece visita el Café Galerías de Paris, con una decoración excepcional que incluye en ¡Fiat 600! en una de sus paredes. 
  • Salir: La zona de la Ribeira y la rua Galerias de Paris y adyacentes concentran el ambiente los fines de semana. Para los amantes de la electrónica, el Hard Club (dentro del mercado Ferreira Borges) es una alternativa si no se quiere desplazar hasta Matosinhos.
  • Transporte: Si bien es una ciudad manejable a pie, dispone de una red metro moderna y extensa. El tranvía ha sobrevivido, pintoresco y con pocas líneas. 
  • Fiestas y eventos: La noche de San Juan, la ciudad sale a la calle después de cenar y celebra a martillazos el equinoccio con verbenas, música y hogueras. Afortunadamente, el martelinho es de plástico, y es costumbre golpear con él en la cabeza alegremente. Sin olvidarnos del ambiente festivo que invade la ciudad cada mes de junio durante el festival Primavera Sound, hermano pequeño del celebrado en Barcelona.
  • Cómo llegar: Gracias a los vuelos lowcost, Oporto está dejando de ser la gran desconocida de la península ibérica. Si se viaja por carretera (algo más de 5 horas desde Madrid), es conveniente conocer la reglamentación de los telepeajes portugueses. En tren, solo desde Galicia.
 

 

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